Prórroga de la prohibición de desahucios por impago en 2025: qué está pasando y cómo afecta a inquilinos y propietarios

Según las previsiones avanzadas por fuentes del ministerio de vivienda de España, la intención es mantener activo la protección de las personas vulnerables mientras persistan las tensiones del mercado del alquiler y las dificultades de acceso a vivienda.

A continuación, revisamos qué significa realmente esta futura prórroga, por qué se plantea ahora, cómo afecta a propietarios e inquilinos y qué cambios podría traer respecto a las suspensiones anteriores.

¿Qué planea el Gobierno exactamente?

La medida consiste en prolongar la prohibición de desahucios por impago del alquiler para hogares en situación de vulnerabilidad acreditada y sin alternativa habitacional. Aunque el texto normativo definitivo no se ha publicado todavía, la previsión gubernamental es prorrogar la protección más allá del 31 de diciembre de 2025, una fecha que en principio marcaba el final de la suspensión excepcional.

¿Por qué se quiere extender la prohibición de los desahucios?

La razón principal es la persistencia de un escenario de precios elevados, oferta limitada y un aumento sostenido de los procedimientos por impago. Distintos observatorios apuntan a que, durante el último año, el número de lanzamientos relacionados con el impago del alquiler se ha mantenido en niveles muy superiores a los registrados antes de la pandemia.

A esto se suma un contexto de encarecimiento del coste de vida, salarios que crecen más despacio que los precios del alquiler y un parque público de vivienda todavía insuficiente para absorber los casos de emergencia habitacional.

En otras palabras: el Gobierno entiende que retirar ahora la protección dejaría a miles de hogares en una posición extremadamente frágil, y sin viviendas públicas para reubicar a las personas con esta problemática.

¿A quién afectará esta nueva prórroga?

La intención del Ejecutivo no es aplicar una prohibición generalizada, sino mantener el foco en los colectivos vulnerables ya contemplados en prorrogas anteriores:

  • Hogares con ingresos reducidos que no superen determinados umbrales vinculados al IPREM.
  • Unidades familiares con menores, personas dependientes, discapacitados o víctimas de violencia de género.
  • Situaciones de vulnerabilidad social acreditadas por servicios sociales.

El objetivo, según el Gobierno, no es impedir todos los desahucios, sino evitar aquellos que dejarían a familias sin opciones reales de reubicación inmediata.

¿Qué implicaciones tiene para los propietarios?

Este es uno de los puntos más delicados. Aunque la prórroga pretende proteger a las familias vulnerables, también implica efectos relevantes para quienes alquilan sus viviendas.

1. Riesgo de prolongación de la morosidad

Muchos propietarios temen que la suspensión actúe como un incentivo involuntario para prolongar impagos, sobre todo en casos donde no existe una vulnerabilidad real, aunque este extremo deba ser acreditado judicialmente.

2. Posible mantenimiento del sistema de compensaciones

En anteriores suspensiones extraordinarias, los propietarios afectados podían solicitar compensaciones económicas cuando la paralización del lanzamiento generaba un perjuicio claro. Esas compensaciones no siempre se llevan a cabo o se demoran el el tiempo, por lo que diferentes asociaciones de Arrendadores han manifestado en diferentes ocasiones estos perjuicios ante los mismos legisladores del ministerio de vivienda.

3. Inseguridad jurídica percibida

El sector profesional —agentes, administradores de fincas y asociaciones de propietarios— advierte de que una nueva prórroga puede intensificar la percepción de riesgo, lo que a su vez podría reducir la disponibilidad de vivienda en alquiler y derivar parte del parque hacia usos como el alquiler de temporada o la vivienda turística.

Aprobada prórroga de suspensión de desahucios hipotecarios hasta 2028 |  Housfy

¿Cambiará algo respecto a suspensiones anteriores?

Aunque el Gobierno no ha especificado aún el alcance exacto, se barajan varias posibilidades:

  • Mantener el mismo esquema de acreditación de vulnerabilidad utilizado hasta ahora.
  • Ajustar los umbrales económicos para adaptarlos a la subida del coste de vida.
  • Mejorar el sistema de compensaciones para propietarios.
  • Coordinar mejor los servicios sociales y agilizar la detección de casos de riesgo.

El enfoque general será muy similar al aplicado entre 2020 y 2025, pero con mayor énfasis en la excepcionalidad de la medida y en su vinculación directa con el contexto económico.

¿Qué podemos esperar en los próximos meses?

Todo apunta a que la prórroga se aprobará mediante Real Decreto-ley, como ya se hizo durante la pandemia y en ampliaciones posteriores. Después, deberá ser convalidada por el Congreso.

Es probable que la aprobación llegue antes de que finalice 2025, con el objetivo de evitar un vacío legal que deje sin cobertura a las familias vulnerables.

Conclusión: una medida necesaria, pero no suficiente

La decisión del Gobierno de prorrogar la prohibición de desahucios por impago refleja una realidad incuestionable: la crisis del alquiler en España sigue sin resolverse. Esta protección temporal puede evitar dramas personales, pero no soluciona el problema estructural: falta de vivienda asequible, salarios insuficientes y una oferta privada que se reduce año tras año.


Fuentes consultadas

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